Perú ya no corre solo en la producción de banano orgánico

Históricamente, la producción de banano orgánico en Perú ha estado en manos de pequeños productores, sin embargo, este es un negocio que también interesa a las grandes empresas, que han instalado modernas fincas en Piura. El negocio está cada vez más apretado, y no es por la competencia interna, sino por la aparición de nuevos jugadores en la región que, a diferencia de nosotros, están mejor organizados y más cercanos al hemisferio norte -donde están los principales compradores de la fruta tropical- hasta donde llegan con menores costos logísticos y operativos.

Marienella Ortiz

El valle del Chira, en la provincia de Sullana, Piura, es considerado por todos los expertos que lo visitan como la zona productora por excelencia de banano orgánico. Y las razones son dos: su buen suelo y un privilegiado clima que, con una humedad relativa por debajo del 85%, en esta zona no hay presencia de la temible Sigatoka Negra, enfermedad que puede afectar gravemente el cultivo en países con clima más tropical. Gracias a esta ventaja, los productores locales se consolidaron como uno de los principales proveedores de fruta orgánica durante los últimos 15 años. Sin embargo, esto ya no es suficiente, porque otros países de la región como Ecuador, Colombia, República Dominicana y, recientemente, México, han logrado producciones orgánicas que han puesto en los mercados a precios competitivos, captando la atención de los grandes comercializadores globales de esta fruta.

“La demanda mundial bajó este año para Perú; debemos prepararnos para ser competitivos”, advirtió un operador comercial que ha sido desde sus inicios un actor privilegiado del crecimiento del sector exportador bananero. Razón no le faltaría. Si se observa lo que está haciendo el primer exportador de banano orgánico del mundo, República Dominicana, se verá que al finalizar este año su fruta orgánica crecerá de un 63% hasta un 83% del total de producción, quedando solo un 17% para la producción convencional. Se trata de plantaciones nuevas con un mayor potencial productivo, recambio que fue casi obligatorio tras el paso de dos huracanes hace un par de años.

Igualmente, Ecuador y Colombia  han seguido el camino de la reconversión de las plantaciones convencionales a orgánicas y sus precios suelen estar entre US$2 y US$3 menores a la fruta peruana, cuyo precio está por encima de los US$12. En tanto, en el valle de Colima, en México, se han instalado 3,000 nuevas hectáreas de banano, todas con certificación orgánica. La ventaja de esta nueva oferta es que se encuentra a escasas horas de la frontera de EEUU, reduciendo sus costos logísticos. Por contrapartida, la fruta peruana va en barco y tardando siete días para llegar al puerto de Los Ángeles.  Adicionalmente, las operaciones (Ecuador, Colombia y México) en estos países se realizan en fincas más modernas y no están tan atomizadas como la producción peruana.

Con más fruta de distinto origen en el mercado mundial, algunos pequeños productores comentan que esto ya se estaría reflejando este año en el precio que reciben por los bananos. Si hasta hace poco los productores recibían US$6.5 por caja en campo, hoy estarían recibiendo solo US$5. El mayor temor es que los volúmenes de pedidos también caigan durante el 2019. Un factor que intensifica este nuevo escenario es que durante este año no hubo fenómenos climatológicos que regulasen de manera natural la oferta global, sobre todo, de Centroamérica. Los expertos advierten el panorama que se espera para 2019: un incremento en las producciones de la región.

Fuente: Redagrícola

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